Subject: Esto no es una crítica
La misa se pospuso por motivos ajenos a la voluntad del párroco con traje de urraca. Acabaríamos de desayunar cuando explotó el sol como cada vez que ella te hace una perdida. ¡Una perdida! Y luego encuentro los trozos de mis lágrimas de cocodrilo debajo de la alfombra. Bramidos y bramitres.
Una mañana de julio Santos Sanz llegó a Guadalajara tras experimentar la sensación angustiosa de haber atravesado la autopista del sur a c á m a r a
l
e
n
t
a. Una carretera sin señales. No se puede circular dos veces por el mismo carril. Vi ciudades en mapas inimaginables. (Esto es para que hables). Tú pensabas que el agnosticismo era una especie de secta satánica. Me haces reír, llorar y pasármelo genial. Sí. A Santos le adelantaron tantas dudas. Pidió perdón. Dijo haberse dormido pensando en sus oyentes. Ambiguo [ni pensar en cambiarlo]. Café con leche (más leche que café) y churros, pero no tantos como Gurb. «Tengo que cuidar mi imagen», dijo con su voz de varon dandy. Le escuchamos con avidez, absortos bajo la cúpula de la iglesia de los remedios.
Santos Sanz no desayunó nocilla. Endecasílabo en octava y cuarta. Por eso su conferencia le salió algo descafeinada. «Lamentamos avisarle señor Rodríguez (odio que me etiqueten de ese modo) de que el libro que ha solicitado no se encuentra disponible». Es una pena, a ver dónde lo encuentro. Siempre me gustó lo que me decían que me tenia que gustar. Esta frase no la digo yo. Y cuando la digo quiero decir justamente lo contrario.
Santiago se merece un descanso. La caja de los truenos manipulada por las esperanzas. Perderás la paciencia y la vida. El rey se merece un descanso. Santos Sanz se merece un aplauso. Aplauso. ¿Qué hay de Fernández-Mallo? No se preocupen, Los chicos están bien.
Una mañana de julio Santos Sanz llegó a Guadalajara tras experimentar la sensación angustiosa de haber atravesado la autopista del sur a c á m a r a
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a. Una carretera sin señales. No se puede circular dos veces por el mismo carril. Vi ciudades en mapas inimaginables. (Esto es para que hables). Tú pensabas que el agnosticismo era una especie de secta satánica. Me haces reír, llorar y pasármelo genial. Sí. A Santos le adelantaron tantas dudas. Pidió perdón. Dijo haberse dormido pensando en sus oyentes. Ambiguo [ni pensar en cambiarlo]. Café con leche (más leche que café) y churros, pero no tantos como Gurb. «Tengo que cuidar mi imagen», dijo con su voz de varon dandy. Le escuchamos con avidez, absortos bajo la cúpula de la iglesia de los remedios.
Santos Sanz no desayunó nocilla. Endecasílabo en octava y cuarta. Por eso su conferencia le salió algo descafeinada. «Lamentamos avisarle señor Rodríguez (odio que me etiqueten de ese modo) de que el libro que ha solicitado no se encuentra disponible». Es una pena, a ver dónde lo encuentro. Siempre me gustó lo que me decían que me tenia que gustar. Esta frase no la digo yo. Y cuando la digo quiero decir justamente lo contrario.
Santiago se merece un descanso. La caja de los truenos manipulada por las esperanzas. Perderás la paciencia y la vida. El rey se merece un descanso. Santos Sanz se merece un aplauso. Aplauso. ¿Qué hay de Fernández-Mallo? No se preocupen, Los chicos están bien.

Íñigo Laquerrá
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