Subject: mudo
Acabo de pasar
por delante de tu puerta.
Te decían “el mudo”
pero en realidad eras
solo un sordo
desconfiado y cínico
que a menudo
se alegraba abiertamente
de los males ajenos.
A todo esto,
siempre albergaré la duda
acerca de si tenías
o no buen corazón.
El hombre,
¿nace malo o se hace?
En este caso
sólo podemos estar seguros
de que tu sordera de nacimiento
no fue ninguna bendición.
Hoy, al pasar ante tu puerta
he pensado cuántas veces
en noches como ésta
habrás introducido
la llave en ese bombín.
Recuerdo que durante
algunos fines de semana
para ir hasta la tuya borracho
debías pasar por mi casa
y desde la cuarta planta
te oía decir estupideces
jocosas, burlas groseras
y malolientes como tú.
“Yoguiii” era tu manera
de pronunciar mi nombre,
que es Jordi.
Cuántas veces me dije
cualquier día le echo
un cubo de agua con lejía
porque oírte era
algo poco menos que repugnante.
Pero ha pasado el tiempo
y la última vez que te vi
estabas prácticamente muerto,
amarillo y con la barriga
hinchada y dura
y con un diámetro similar
al de una hormigonera
pequeña de esas que tantas
veces limpiaste con esmero
al finalizar tu jornada
como peón de la construcción.
Mentiría si te dijera
que te echo de menos
pero a veces cuesta creer
que hayas muerto.
Mudo, cabrón.
por delante de tu puerta.
Te decían “el mudo”
pero en realidad eras
solo un sordo
desconfiado y cínico
que a menudo
se alegraba abiertamente
de los males ajenos.
A todo esto,
siempre albergaré la duda
acerca de si tenías
o no buen corazón.
El hombre,
¿nace malo o se hace?
En este caso
sólo podemos estar seguros
de que tu sordera de nacimiento
no fue ninguna bendición.
Hoy, al pasar ante tu puerta
he pensado cuántas veces
en noches como ésta
habrás introducido
la llave en ese bombín.
Recuerdo que durante
algunos fines de semana
para ir hasta la tuya borracho
debías pasar por mi casa
y desde la cuarta planta
te oía decir estupideces
jocosas, burlas groseras
y malolientes como tú.
“Yoguiii” era tu manera
de pronunciar mi nombre,
que es Jordi.
Cuántas veces me dije
cualquier día le echo
un cubo de agua con lejía
porque oírte era
algo poco menos que repugnante.
Pero ha pasado el tiempo
y la última vez que te vi
estabas prácticamente muerto,
amarillo y con la barriga
hinchada y dura
y con un diámetro similar
al de una hormigonera
pequeña de esas que tantas
veces limpiaste con esmero
al finalizar tu jornada
como peón de la construcción.
Mentiría si te dijera
que te echo de menos
pero a veces cuesta creer
que hayas muerto.
Mudo, cabrón.

vigier
Show profile
Link to this post