Subject: ¿que paso después?
“¿Quién dice que lo debemos de hacer?” Preguntó un niño de dientes salidos.
Todos guardaban silencio, y es que, sólo había una cosa segura; ninguno conocía el camino de regreso a casa.
La noche caía suavemente para todos, y las sombras no se dejaron ver porque el bosque realmente estaba contento de tenerlos.
Despertaron con hambre, por suerte conservaban en sus mochilas el refrigerio que entregan los campamentos antes del paseo.
“Los adultos, deben de estar pre-ocupados” Comentó una niña de trenzas mientras terminaba el último bocado de su torta.
Nuevamente, todos quedaron pensativos mirándose unos a los otros.
Y es que, se morían de ganas de explorar, correr a sus anchas, trepar los árboles, nadar en el río, revolcarse en la tierra, jugar a las escondidillas, recolectar piedras, oler las flores, en fin, perderse aun más un rato.
Pero, es bien sabido que no es tan divertido cuando alguien nos espera inquietantes.
“¡Que vá! podrán soportar un par de horas mas” Dijo un niño de grandes cachetes.
Espontáneamente todos mostraron la misma sonrisa cómplice sintiendo como sus venas vibraban por divertirse sin límites. La aventura, los tenía presos…
Pero el sabio bosque, decidió ayudarles “solo un poquito” abriendo uno de sus ancianos ojos para meterlos en la dimensión del NO TIEMPO y así, pudieran disfrutar todo el tiempo que quisieran.
¿Qué fue lo que paso después?
Cierra los ojos, y cuéntame ¡todo lo que soñaste!
Todos guardaban silencio, y es que, sólo había una cosa segura; ninguno conocía el camino de regreso a casa.
La noche caía suavemente para todos, y las sombras no se dejaron ver porque el bosque realmente estaba contento de tenerlos.
Despertaron con hambre, por suerte conservaban en sus mochilas el refrigerio que entregan los campamentos antes del paseo.
“Los adultos, deben de estar pre-ocupados” Comentó una niña de trenzas mientras terminaba el último bocado de su torta.
Nuevamente, todos quedaron pensativos mirándose unos a los otros.
Y es que, se morían de ganas de explorar, correr a sus anchas, trepar los árboles, nadar en el río, revolcarse en la tierra, jugar a las escondidillas, recolectar piedras, oler las flores, en fin, perderse aun más un rato.
Pero, es bien sabido que no es tan divertido cuando alguien nos espera inquietantes.
“¡Que vá! podrán soportar un par de horas mas” Dijo un niño de grandes cachetes.
Espontáneamente todos mostraron la misma sonrisa cómplice sintiendo como sus venas vibraban por divertirse sin límites. La aventura, los tenía presos…
Pero el sabio bosque, decidió ayudarles “solo un poquito” abriendo uno de sus ancianos ojos para meterlos en la dimensión del NO TIEMPO y así, pudieran disfrutar todo el tiempo que quisieran.
¿Qué fue lo que paso después?
Cierra los ojos, y cuéntame ¡todo lo que soñaste!

CATARINA
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