Subject: Pura cortesía
Si pasáis por allí no dudéis en acercaros –les dijimos. Ellos nos respondieron lo propio. Pura cortesía: dos besos al aire y cada mochuelo a su olivo.
Ya sabéis donde tenéis vuestra casa –insistí. Nadie imaginaba que dos semanas después sonara el timbre y aparecieran en la puerta aún con cierto bronceado del crucero.
Pero pasad, no os quedéis ahí –improvisé mientras avanzaban por el pasillo mirando todo como si lo reconocieran. Esa misma tarde ella estiró, con delicadeza irrebatible, las cortinas de nuestra habitación y él dejó unos pantalones sobre la cama.
Si pasáis por aquí no dudéis en acercaros –nos dijeron, de corazón, mientras nos acompañaban hasta la puerta.
Tienen una casa muy luminosa –le dije a mi marido en el rellano.
Y con ascensor -añadió él con cierta envidia.
En fin.
Ya sabéis donde tenéis vuestra casa –insistí. Nadie imaginaba que dos semanas después sonara el timbre y aparecieran en la puerta aún con cierto bronceado del crucero.
Pero pasad, no os quedéis ahí –improvisé mientras avanzaban por el pasillo mirando todo como si lo reconocieran. Esa misma tarde ella estiró, con delicadeza irrebatible, las cortinas de nuestra habitación y él dejó unos pantalones sobre la cama.
Si pasáis por aquí no dudéis en acercaros –nos dijeron, de corazón, mientras nos acompañaban hasta la puerta.
Tienen una casa muy luminosa –le dije a mi marido en el rellano.
Y con ascensor -añadió él con cierta envidia.
En fin.

Aster Navas
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